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La Marimba y el Arrullo

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La música es una de las manifestaciones que ha ayudado al pueblo Afroecuatoriano a mantener su identidad. Y, desde allí, a organizarse para luchar por sus derechos. Los afroecuatorianos de la costa (Esmeraldas) son diferentes de los de la sierra (valle del Chota y la cuenca del río Mira): esta diferencia nace en el hecho histórico de que los negros esmeraldeños vivieron en su mayoría como cimarrones y los negros serranos fueron, casi en su totalidad, esclavos.

Estas diferencias sociológicas dieron lugar a manifestaciones musicales totalmente diferentes. Esmeraldas es la tierra de la marimba y del arrullo.

El Chota es la tierra de la bomba. A pesar de que ambas están caracterizadas por la polirritmia de origen africano, la música afroesmeraldeña suena mucho más puramente afro, mientras que en la música afrochoteña se integran más influencias indígenas y europeas, que la hacen parecida a la música andina.

La expresión cultural donde más se evidencian las raíces africanas de la población negra del Ecuador es la música. Como todas las manifestaciones que conforman la cultura popular de los pueblos, las expresiones musicales concretas son el resultado de un proyecto de constitución étnica que se prolonga por alrededor de varios siglos.

La expresión cultural donde tal vez mas evidencia las raíces africanas de la población negra de Esmeraldas es la música. Como todas las manifestaciones que actualmente conforman la cultura popular de toda la provincia, las expresiones musicales concretas son el resultado de un proyecto de constitución étnica que se prolonga alrededor de cuatro siglos, atravesando por diversas etapas históricas y más tarde, desde mediado de la actual, del paulatino proceso de incorporación de la región y de su población al modelo de desarrollo capitalista y al proceso de modernización de la sociedad ecuatoriana.

Es en esta última etapa cuando, como hemos señalado, emerge propiamente una cultura popular. Es decir, cuando el proyecto cultural erigido sobre bases tradicionales comienza a desenvolverse en el contexto de la dominación del discurso de la cultura 'oficial' y cuando una proporción significa activa de la población negra empieza a insertarse en la dinámica del capital.

Músicos Marimba
La transformación de lo tradicional en popular está vivamente expresado en la música y en la danza afroesmeraldeña. Si bien persiste en ella elementos tradicionales, el impacto del proceso de modernización ha sido notable, y hoy nuevas formas se imponen en los sectores populares.

La música esmeraldeña se destaca por la utilización de instrumentos exclusivos de la región, los que corresponden en su totalidad en el género de la percusión y que tiene indiscutiblemente un origen afro. Tales instrumentos: la marimba, el bombo, el cununo, el guasá y las maracas son elaboradas íntegramente por artesanos especializados, en forma individual, los mismos que por lo general son, a la vez, aventajados intérpretes. (Tomado de: La Cultura Popular en el Ecuador, Tomo IV, Esmeraldas, 2da. Edición, IV- 1996, Coordinador de la investigación: Marcelo Naranjo, Centro Interamericano de Artesanías y Artes Populares, CIDAP).

La Marimba Esmeraldeña
La marimba, el instrumento que da nombre a este género musical, guarda notable similitud con los xilófonos o balafones africanos.
Es un instrumento de 24 teclas de distinta longitud y sonoridad, construidas de chonta dura, una madera noble típica de las selvas tropicales americanas. Las teclas se golpean con unas baquetas del mismo material y bajo ellas se colocan unos resonadores de caña guadúa (una variedad del bambú).

Eso es lo que manda la tradición, aunque las circunstancias pueden hacer que uno se tope con resonadores de plástico o con baquetas de metal. La marimba es normalmente acompañada por dos cununos, y por un número indeterminado de guasás y maracas. Los cununos son tambores alargados de tamaño medio. Son de dos tipos: hembra y macho (se diferencian en el tono).

El guasá es un trozo de tronco de caña guadua hueco, relleno de semillas, muy parecido a las maracas, aunque se diferencia de ellas por la forma (alargada) y el sonido.

Al ritmo que producen las bandas de marimba, los negros esmeraldeños ejecutan bailes vibrantes como el bambuco, el patacoré, la pangorita, el mar afuera, el fabriciano y la caderona; o más cadenciosos, como andarele, el caramba, el torbellino, el agua larga, el agua corta y la polca, todos ellos de marcada sensualidad. Antiguamente, las fiestas en las que se danzaban todos estos ritmos se celebraban en las casas de marimba.

Eran conocidas como currelaos, y podían llegar a durar una semana. Su importancia era fundamental en la vida de la comunidad: la ocasión para encontrar novio o novia, y la expresión de identidad de todas y todos.

El Arullo
La principal variación del arrullo frente a la música de marimba es la ausencia de este instrumento en su interpretación. Temáticamente, la diferencia es que el arrullo es un canto cuyos temas son preferentemente religiosos. No siempre; en ocasiones también abordan cuestiones como el sufrimiento del pueblo negro, o hechos históricos relevantes en su historia de resistencia.

En cualquier caso, es una música que se interpreta siempre en acontecimientos religiosos: fiestas patronales, “velorios”, Navidad o Semana Santa.

Sobre una base rítmica muy marcada, los arrulladores, siguiendo un esquema de solista-coro, interpretan canciones ya conocidas en las que, a menudo, introducen improvisaciones. El canto es muy repetitivo y los arrulladores suelen recurrir al alcohol para poder sostenerlo durante horas. La finalidad del arrullo no es la diversión, como en la música de marimba, sino un objetivo mágico-religioso.

El arrullo busca “abrir el cielo” para que el alma de un niño muerto llegue hasta Dios; o “traer el santo a la fiesta”; o conseguir el favor del Niño Dios que nace el día de Navidad.

En este sentido, guarda similitudes con el vudú haitiano, la santería cubana y el candomblé brasileño, religiones afroamericanas en las que mediante el baile se intenta conseguir que el orishá descienda sobre su adepto.

Sin embargo, en Ecuador no perviven estas religiones, ni siquiera sincretizadas con el cristianismo.

Algunos géneros musicales que derivan del arrullo son el chigualo, que se interpretan en los “velorios” de los niños muertos, que según la tradición esmeraldeña se convierten en angelitos, y el alabao, cantos sin acompañamiento instrumental para los “velorios” de los adultos.
   

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